La tarde era gris y fúnebre tenía un olor raro y hermoso a la vez, un olor que se queda en la nariz y no se va por mucho tiempo, un aroma que prevalece pero si te descuidas un poco se desaparece.
Ayer llovía en París era algo raro y nostálgico, pensé en ti, anhele tus brazos, pero no pude y solo llore en esa tarde quieta pero hueca en París.
No paraba de llover que bello pero tan cruel, por última vez te vi posado ahí al lado del rio Sena, quede perplejo un viento fuerte me desato, me busco y me encontró. No me puse mal, mas la melancolía me pudo ahogar, no me sentí triste mas si llore tu mismo nombre tres veces en aquella fuente.
Llovía, era tarde y yo lloraba en París, que dicha de estar ahí que cruel que solo este yo solo, que mal que te deje abandonado del otro lado del mundo, pero no fui yo quien tomo la decisión fuiste tú quien decidió.
Ahora veme aquí sentado en esta banqueta, empapándome en la misma maleza, viendo como caen las gotas de agua frías hacia mi cara se asemejan a mis lágrimas pero no saben tan amargas que aquel llanto.
Ayer llovía, era tarde y yo lloraba en París, no quedaba más que reír o llorar, no quedaba más que sentir o anhelar, no quedaba más que morir o vivir. Suspire lo que nunca había sentido, anhele lo que nunca había deseado, sospeche lo más extraño de ti y ame tus ojos claros.
Mira el rio se mueve lento pero fuerte, mira las calles que bellas son cuando llueve, que tristeza no poder quedarme más aquí, pero es que si tu no estas no puedo yo existir.
París que bello ser, París, París no me dejes ir, París, París encuéntrame a alguien indicado y has que este dolor que siento se cuele durante los años.
Llovía, era tarde y yo lloraba en París.
martes, 11 de mayo de 2010
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