domingo, 2 de mayo de 2010

Natalia y Gonzalo

Eran tan pequeños cuando se conocieron, eran tan hermosos esos momentos entre los dos que quedo escrito en aquel callejón.

Así pasaron los años contentos los dos, eran amigos, eran dos personas unidas en uno mismo, pero nunca terminaron de entender que es elemental de que en la relación los dos den mucho más, nunca comprendieron que no era dar sino el recibir, amor y gratitud hacia el correr.

Ahí fue cuando el cielo se nublo pobre Natalia se quedo en su casa y Gonzalo muy preocupado por no saber qué hacer quedo desamparado, quedo impactado, miro la hora y se dio cuenta que los momentos eran lentos, pero el amor era para luego, pobres dos enamorados tenían todo en sus manos pero un mal juego del destino los hizo quedarse solitos.

Natalia preocupada dejo que las margaritas como crueles espinas se marchitaran muy deprisa, pensó que no volvería su amor de toda la vida, dejo todo tirado, no arreglo su cuarto no le puso agua a las flores no canto canciones al lago, se quedo en llorando en aquel lugar anhelado, se quedo esperando aquel hombre deseado.

Gonzalo corría pero el tiempo era más fuerte, pensó en que nunca llegaría pero es que el otro lado del mundo lo detenía. Corrió y corrió, aguanto los males que lo asechaban, tenía su cara muy apagada, temía no poder llegar a pedirle la mano y salir a pasear en caballo, sentía un hueco frio en su interior.

Pasaron años, meses, días y horas y Natalia esperaba sentada, pasaron minutos y segundos Natalia no aguantaba, agotada y destrozada pensaba que era el final y que como el viento Gonzalo la tendría que abandonar. Tomo la puerta más pronto al final, tomando cuchillo y navajas para almorzar, o dulce color de flores rojas cayó sobre el piso frio, sus cabellos se tiñeron de color rojo y su voz en un suspiro quebrantaba el dolor.

Gonzalo por fin llego más de un mes tardo, pero llego aquellas calles, aquellos pastizales que algunas tuvieron vida por su estadía, tomo un poco de tiempo para llegar a aquel lugar, de un suspiro se quebranto, y desconsolado empezó a llorar, lagrimas de dolor y sal.

La tomo de brazos, lloro en sus brazos, Natalia no respiraba, Natalia no amaba, Gonzalo no tuvo más que hacer que de igual forma morir emocionalmente en sus brazos.

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